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Lote 120 sellos postales de España diferentes

Lote 120 sellos postales de España diferentes

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Los 46 cántabros postales

Tal vez Saparmurat le escribiera cartas a la chica que conoció en las vacaciones. Se pondría tierno -es lo que tienen estas cosas-, colocaría bien claro en el remite su dirección de Asjabad (uno siempre espera que le respondan) y se iría corriendo hasta correos para ponerle un sello. El que fuera. Puede que la figura de un golfista famoso. Tal vez un Seve. Sí, un Ballesteros. Porque Saparmurat es un nombre turkmeno (o turcomano) y Asjabad es la capital de Turkmenistán, que le dedicó un sello al genio de Pedreña. Allí, tan lejos. Y no es el único icono regional que ha recorrido mundo pegado con saliva. De Juan de la Cosa los hay en Cuba, Camboya, Congo, Nicaragua… De Altamira hasta en Venda, una república independiente que se anexionó Sudáfrica. Y a los de Mozambique les dio por un capricho. El de Gaudí, en Comillas. Son las curiosidades filatélicas cántabras. Hay muchas. Sin ir más lejos -y sin salirse de los límites de Correos en España- las 46 estampas que a lo largo de la historia se han vinculado a la región.

La primera, en 1944, con el escudo de la antigua provincia de Santander. De 75 céntimos. La última, la dedicada a la Virgen del Mar. «Querida amiga, te escribo…». Así empezaba Saparmurat.

Dice Constantino Ruiz que a la hora de hacer una colección de sellos cántabros en la filatelia se deben tener en cuenta tres apartados. El primero, el de personajes y motivos de Cantabria en lo relativo a Correos en España.El segundo sería el de los dedicados a los oriundos (pone como ejemplos a Concepción Arenal o Lope de Vega). Y, por último, quedaría el de motivos regionales en la filatelia mundial -Seve en Turkmenistán…-. Centrándose en lo primero, le salen 46 entre los más de 5.000 emitidos. Él es el vicepresidente de la Federación Filatélica de Cantabria (engloba a ocho asociaciones) y está escribiendo un libro sobre «la religión en Santander y Cantabria a través de los sellos». O sea, que sabe de lo que habla. Por eso explica que puede haber debates para incluir más. Y también que la lista será más amplia porque este mismo año habrá sellos dedicados a Peridis y la Casona Montañesa.

Los 46 cántabros postales

Dos nuevos motivos, dos nuevas historias. Cada sello tiene la suya. Del primero se tiraron un millón y medio de ejemplares, el segundo se lo dedicaron a Ramón de Bonifaz y Camargo (el que rompió las cadenas de Sevilla), el tercero se emitió con motivo del centenario de Marcelino Menéndez Pelayo… «El más caro es el de Torres Quevedo (el cuarto). Su tarifa era de 50 pesetas y correspondía al correo aéreo, que llegaba más rápido y por el que se mandaban menos cartas». La joya. «La ‘joyuca’ -matiza-. No es especialmente difícil de conseguir. Puede valer treinta o cuarenta euros o hasta más barato. De hecho, toda la colección (los 46) la puedes juntar por unos 150 euros. El que no la tiene es porque no se ha puesto a ello».

Potes (1964), Mogrovejo (1965)… El Día Mundial del Sello del año 67 lo dedicaron al arte rupestre con las cuevas de El Castillo, Covalanas y, por supuesto, Altamira. El bisonte es un clásico, lo más repetido. Hasta cuatro veces aparece en la lista. Siguiendo con el repaso, Ruiz destaca el que lleva la «marca prefilatélica de Corvera en rojo», el sistema previo a la aparición de los sellos (1850).

Trajes regionales, Concha Espina, Juan de Herrera… «El del Estatuto de Autonomía (1983) tiene el antiguo escudo, la estela y los Picos de Europa. En una serie dedicada a los estatutos salieron los de las comunidades históricas e inmediatamente después el de Cantabria. De los primeros». Argenta, Soñanes, Juan de la Cosa… Hasta llegar a 1995. Propicio para la filatelia cántabra. En la serie Barcos de época apareció el San Juan de Nepomuceno, «de los astilleros de Guarnizo». Y más. Porque ese mismo año se emitieron dos dedicados al Año Jubilar Lebaniego y en la habitual tirada de Navidad se eligió como motivo la Adoración de los Reyes Magos en San Martín de Elines.

Más sellos y más historias. El del Oso Pardo se presentó en Reinosa y allí se le puso el primer matasellos. El de la Carta de Juan de la Cosa -«la hoja bloque, en la que se incluye el sello es de las más bonitas»- lo pidió el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María. En la serie para fomentar la correspondencia entre escolares contaron con hasta tres ‘dibujos’ cántabros y en el 2003, el motivo para el sello regional fue el centenario de El Diario Montañés.

Los 46 cántabros postales

Faros, traineras, autonomías, la curiosa forma del dedicado al antiguo Reino de León (picudo, en relieve y dorado), los Picos de Europa, la laredana Puerta de San Lorenzo… La casualidad -o la belleza- quiso que Pechón formara parte de la serie ‘Marca España’ (2014). Cada letra, un sello y para la ‘ese’ de ‘sol’ buscaron salirse de la postal del sur o del Mediterráneo. El norte también existe y alguien de Correos vio una foto de la playa cántabra. Flechazo postal.

En los últimos, mucho deporte. El adiós de Seve era obligado. Si hasta Turkmenistán le había hecho. También el Mundial de Vela. Y queda uno. Cuentan que entre los que se han hecho para celebrar centenarios futbolísticos no le hay más bonito. Cómo no te voy a querer…

Flores del Paraguay en sellos postales

Estos nuevos sellos son alusivos a la “II Expo Flora y Taller de Jardinería”. El acto de presentación está marcado para hoy en el Salón de Convenciones del Mariscal López Shopping, a las 13:00.

Los sellos postales llevan impresas en un bloque las flores de Samu’u y Mburucuja, cuyos valores son de G. 10.000 cada uno.

Mientras que el otro bloque contiene seis diseños diferentes y en ellos se encuentran las flores de azahar, aguape, agosto poty, chivato poty, santa lucía y ceibo y el precio de cada una citadas es de G. 5.000 por unidad.

Los sellos postales constituyen embajadores de la cultura de nuestro país, porque retratan en cada motivo hechos históricos de gran relevancia, personajes, costumbres y tradiciones que pertenecen al bagaje cultural nacional.

Las estampillas testimonian momentos importantes de la historia de nuestro país, logrando a través de las mismas rememorar hechos destacables.

Es por eso que, con los años, la filatelia ha constituido una rama auxiliar de la historia, pues deja mediante sus temas legados públicos de acontecimientos que, de otro modo, tal vez, pasarían al olvido.